Luego, otras imágenes se forman ante ella. Las dos jóvenes de la casa vestidas de idéntica forma, pelean tirándose de los pelos en esa misma habitación hasta que la mujer pelirroja entra allí y trata de frenar la discusión.
Una de las chicas la empuja haciéndola caer al suelo y se marcha de allí como una exhalación mientras la mujer de cabellos flamígero llora y la joven que ocupa esa habitación acude enseguida a prestarle ayuda y apoyo.
—¿Por qué me trata así? —se lamenta la distinguida pelirroja. —No sé qué hemos podido hacer todos nosotros para que se comporte de esa forma.
—Nadie tiene la culpa de como es. Ella es la única responsable de su comportamiento. Siempre ha estado rodeada de amor y se le ha dado la máxima educación que se ha podido. Hay gente que, simplemente, tiene la maldad con ellos desde siempre, incluso desde la niñez.
Aunque la rubia está dentro del cuerpo de Kayden, ambas pueden sentir lo mismo al presenciar esa escena; una profunda rabia contra la malvada adolescente.
¿Pero cómo se puede ser tan malvada?
Ha empujado a una persona a la que debería tener un profundo respeto y amor. Al parecer, esa muchachita tiene el demonio en el cuerpo.
Cuando la visión desaparece, la rubia y la escritora derraman unas lágrimas. Ninguna de ellas sabía que eso había ocurrido. Ese malvado ser no tenía ningún escrúpulo, ni ningún control cuando estaba vivo, pero tras su muerte, según parece, es peor incluso que en vida. Se ha descontrolado más y nada parece que pueda detener a tan inmundo ser.
La novelista observa a su alrededor, aquella estancia que ella creía que era la de la adolescente desequilibrada, al parecer no lo es. Allá se respira otro ambiente, nada que ver con al ambiente cargado, pesado y agobiante lleno de energía negativa que hay en la habitación de la chica que está haciendo imposible su estancia allí.
Ambos cuartos son prácticamente iguales, solo algunas cosas los distinguen del resto. Una almohada con un nombre que no pertenece al de la envidiosa chica, otras sensaciones y sobre todo luz. En aquel lugar las cortinas están abiertas permitiendo la entrada de luz y hay una buena oxigenación en el cuarto, aunque también hay cierta tristeza presente allá.
En cambio, en la habitación que era de la otra chica, la oscuridad es algo patente a primera vista. Las cortinas están cerradas impidiendo que los rayos del sol entren y un fuerte olor a humedad y cerrado puede notarse en cuanto accedes al interior. Esa estancia debe llevar años sin ventilarse y su ambiente está cargado de energía negativa.
Una vez más, el maldito fantasma ha vuelto a jugar con ambas intentando impedirles acceder al interior de esa habitación para que no descubran cosas que ella no desea que vean la luz.
Pero la rubia y la morena no se dejan amedrentar por el ente a pesar que le temen. No pueden darle lo que quiere porque se alimenta de sus miedos.
Ya ha causado bastante daño. Es hora de pararle los pies y hacer justicia al fin.
La escritora investiga por la habitación tratando de hallar algo que le sirva para ayudar a la pareja. En ese momento una ligera brisa destapa un pequeño baúl escondido detrás de las cortinas de la ventana. Kayden se dirige hacia él intrigada por lo que puede haber en su interior. Parece evidente que alguien quiere mostrarle algo.
Intenta abrirlo pero le resulta muy complicado lograrlo. Debe hacer años que aquel mueble no ha sido abierto.
La escritora ve salir de su cuerpo unas delicadas y femeninas blancas translúcidas que se aproximan al objeto. Lo que sucede a continuación sorprende a la joven. El candado que tan difícil parecía de abrir, comienza a derretirse como la mantequilla cuando las fantasmales manos de Marilyn se acercan a él.
Cuando el candado, derretido cae al suelo y la escritora abre el arcón, halla dos diarios en el. En ese momento Marilyn sale de la novelista y ambas observan el interior del viejo baúl. Allí hay mucha ropa femenina para adolescentes de la época en la que habitaba la rubia. A la escritora le sorprende el buen estado de conservación de los ropajes. Aún conservan su color original, se nota la calidad del tejido y la pulcritud con la que han sido elaborados.
La novelista toma entre sus manos un par de piezas de ropa del mueble y las extrae de su interior. Realmente se nota que son tejidos de alta calidad que seguro han costado una fortuna, nada que ver con los materiales empleados para elaborar otros vestidos para personas más humildes de la época.
¡Qué injusto!
Con lo que debe haber costado elaborar solo uno de esos exquisitos trajes se podrían haber hecho varios para gente pobre. A veces la riqueza del mundo está tan mal repartida...
Algunas personas acumulan tanta riqueza, tanto lujo y otras tienen tantas necesidades básicas que cubrir, tantas penurias económicas...Eso siempre le ha molestado demasiado.
Es cierto que hay personas generosas que tratan de ayudar a los más desfavorecidos aprovechando que ellos han sido más afortunados en la vida. Eso le complace. Son buena gente que no están obligados a compartir parte de su dinero con el resto del mundo. Si lo hacen es porque tienen un gran corazón.
Otros no se dignan a mirar a aquellos más humildes que ellos y a veces han logrado sus fortunas de forma poco clara y limpia.
Cuando Kayden ha sacado algunos vestidos del arca se sorprende al encontrar dos diarios colocados con cuidado encima de más ropa. Al parecer alguien tenía la intención de esconderlos bien porque pusieron varios vestidos encima para taparlos y no contentos con ello además le pusieron candado. Un candado que en principio parecía casi imposible de abrir cuando la escritora lo intentó pero que en cambio en el instante que Marilyn acercó sus fantasmales manos a él este pareció derretirse como un helado al sol y enseguida cayó al suelo permitiendo que el mueble fuese abierto con facilidad.
Bien escondidos allí, los dos diarios se conservan en muy buen estado, casi parecen acabados de comprar. Quien quiera que los pusiera allí podría haberlo hecho por dos motivos.
Uno: Deshacerse de ellos y que nadie los encontrará nunca. Tal vez no tuvieron tiempo o no pudieron quemarlo que habría sido la mejor y más efectiva forma de eliminar esos diarios.
Dos: Guardarlos a buen recaudo y que nadie los encontrará. Quizá porque lo que hay escrito en ellos no pueda, ni deba ser visto por quien no debe verlos.
—¡Mi diario! Sabía que no podía estar destruido aunque ella me hiciese creer que sí. —exclama la rubia feliz al ver aquella hermosa encuadernación antigua de tapas rojizas con una flor de lis adornando el borde superior del cuaderno.
La guionista la mira intrigada.
¿Qué puede tener ese bloc para que Marilyn esté tan feliz de haberlo encontrado? ¿Y sobre todo tan aliviada? Debe ser muy importante.
—Me alegro que hayas podido recuperar tu diario, Marilyn. —dice la joven escritora. —¿El otro de quien puede ser? —se pregunta la contadora de historias.
—No lo sé, pero ella planeaba deshacerse de los tres. —se sincera la rubia con ella.
—¿Tres? ¿Cómo que tres? ¿Hay un tercer diario? ¿Y dónde está?
—No lo sé. —responde el fantasma.
—Esto se pone cada vez más misterioso. ¿Qué puede haber escrito en esos diarios para qué quisiera deshacerse de ellos? —se pregunta la literata.
—La vida con ella aquí nunca fue fácil. Era un ser intolerante y autoritario que pretendía gobernar la vida de todo el mundo, y cuando digo todo el mundo es todo el mundo, a su antojo. Nunca aceptó un rechazo, jamás aceptó no ser el centro de atención de nadie. Lamento decirlo pero creo que algunas personas no merecen vivir tanto tiempo. Ese engendro del demonio siempre fue malvado. Estoy convencida que nació con la semilla de la maldad dentro aunque no fue hasta que llegó a la preadolescencia cuando empezó a causar verdadero daño. Quizá incluso antes porque su madre pasó un muy mal embarazo. Siempre estaba pálida, cansada y ojerosa, pareciera que lo que se estaba gestando en su vientre le estuviese absorbiendo la misma vida. Esa muchacha siempre fue muy celosa con los hombres de su vida, los celaba de cualquier mujer, fuera la que fuera.
En ese instante, la nube negra que siempre acompaña a la joven y maligna menor aparece en la habitación y detrás de ella aparece la malvada chica que se dirige a la escritora con intención de hacerle daño. El fantasma transforma su rostro a placer al de un repulsivo ser con un rostro rojo y desfigurado, de dientes podridos.
El ser se acerca amenazante hacia la guionista a la que asusta, logrando que esta caiga por la ventana. El fantasma de la chica vuelve a tomar su forma normal y sale evaporándose por la ventana.
Sus risas espeluznantes se escuchan por toda la casa.
El cuerpo de Kayden cae sobre la copa de un árbol y queda allí inconsciente, tras golpearse la sien contra un trozo del tronco.
La contadora de historias despierta poco después con un gran dolor de cabeza. Enseguida se da cuenta que su casa está llena de gente.
En el jardín, la hermosa mujer pelirroja, la esposa de George Monroe, rompe aguas precisamente junto al árbol en el que la chica de pelo rizado aterrizó tras su caída.
La escritora baja como puede del árbol para ayudar a la bonita mujer de cabello flamígero que acaba de ponerse de parto.
—¿Puedo ayudarte? —pregunta la escritora a la dama pelirroja.
—Busca ayuda. Mis criaturas están a punto de nacer.
«¿¡Criaturas!?» piensa la creadora de mundos imaginarios y terroríficos.
La joven no entiende nada. Ha reconocido perfectamente a la mujer que está a punto de dar a luz. ¿Por qué habla de dos criaturas?
—¿Sus criaturas? —pregunta la joven dueña de la mansión.
En ese momento el fantasma de Marilyn aparece junto a la escritora.
—Tenemos que buscar ayuda. —le dice la rubia.
—No puedo abandonarla acá, Marilyn.
—¿Con quien estáis hablando? —pregunta la mujer mientras trata de soportar las contracciones del parto mirando a su alrededor.
—Yo iré a buscar a mi tío. Me las apañaré para llamar su atención y lograr que llegue hasta aquí. Entretanto tú quédate aquí cuidando de mi tía y sus dos criaturas.
—¿De qué estás hablando? George solo tuvo una hija.
—Hay cosas que aún ignoras, Kayden, y poco a poco las vas descubriendo.
Una de las chicas la empuja haciéndola caer al suelo y se marcha de allí como una exhalación mientras la mujer de cabellos flamígero llora y la joven que ocupa esa habitación acude enseguida a prestarle ayuda y apoyo.
—¿Por qué me trata así? —se lamenta la distinguida pelirroja. —No sé qué hemos podido hacer todos nosotros para que se comporte de esa forma.
—Nadie tiene la culpa de como es. Ella es la única responsable de su comportamiento. Siempre ha estado rodeada de amor y se le ha dado la máxima educación que se ha podido. Hay gente que, simplemente, tiene la maldad con ellos desde siempre, incluso desde la niñez.
Aunque la rubia está dentro del cuerpo de Kayden, ambas pueden sentir lo mismo al presenciar esa escena; una profunda rabia contra la malvada adolescente.
¿Pero cómo se puede ser tan malvada?
Ha empujado a una persona a la que debería tener un profundo respeto y amor. Al parecer, esa muchachita tiene el demonio en el cuerpo.
Cuando la visión desaparece, la rubia y la escritora derraman unas lágrimas. Ninguna de ellas sabía que eso había ocurrido. Ese malvado ser no tenía ningún escrúpulo, ni ningún control cuando estaba vivo, pero tras su muerte, según parece, es peor incluso que en vida. Se ha descontrolado más y nada parece que pueda detener a tan inmundo ser.
La novelista observa a su alrededor, aquella estancia que ella creía que era la de la adolescente desequilibrada, al parecer no lo es. Allá se respira otro ambiente, nada que ver con al ambiente cargado, pesado y agobiante lleno de energía negativa que hay en la habitación de la chica que está haciendo imposible su estancia allí.
Ambos cuartos son prácticamente iguales, solo algunas cosas los distinguen del resto. Una almohada con un nombre que no pertenece al de la envidiosa chica, otras sensaciones y sobre todo luz. En aquel lugar las cortinas están abiertas permitiendo la entrada de luz y hay una buena oxigenación en el cuarto, aunque también hay cierta tristeza presente allá.
En cambio, en la habitación que era de la otra chica, la oscuridad es algo patente a primera vista. Las cortinas están cerradas impidiendo que los rayos del sol entren y un fuerte olor a humedad y cerrado puede notarse en cuanto accedes al interior. Esa estancia debe llevar años sin ventilarse y su ambiente está cargado de energía negativa.
Una vez más, el maldito fantasma ha vuelto a jugar con ambas intentando impedirles acceder al interior de esa habitación para que no descubran cosas que ella no desea que vean la luz.
Pero la rubia y la morena no se dejan amedrentar por el ente a pesar que le temen. No pueden darle lo que quiere porque se alimenta de sus miedos.
Ya ha causado bastante daño. Es hora de pararle los pies y hacer justicia al fin.
La escritora investiga por la habitación tratando de hallar algo que le sirva para ayudar a la pareja. En ese momento una ligera brisa destapa un pequeño baúl escondido detrás de las cortinas de la ventana. Kayden se dirige hacia él intrigada por lo que puede haber en su interior. Parece evidente que alguien quiere mostrarle algo.
Intenta abrirlo pero le resulta muy complicado lograrlo. Debe hacer años que aquel mueble no ha sido abierto.
La escritora ve salir de su cuerpo unas delicadas y femeninas blancas translúcidas que se aproximan al objeto. Lo que sucede a continuación sorprende a la joven. El candado que tan difícil parecía de abrir, comienza a derretirse como la mantequilla cuando las fantasmales manos de Marilyn se acercan a él.
Cuando el candado, derretido cae al suelo y la escritora abre el arcón, halla dos diarios en el. En ese momento Marilyn sale de la novelista y ambas observan el interior del viejo baúl. Allí hay mucha ropa femenina para adolescentes de la época en la que habitaba la rubia. A la escritora le sorprende el buen estado de conservación de los ropajes. Aún conservan su color original, se nota la calidad del tejido y la pulcritud con la que han sido elaborados.
La novelista toma entre sus manos un par de piezas de ropa del mueble y las extrae de su interior. Realmente se nota que son tejidos de alta calidad que seguro han costado una fortuna, nada que ver con los materiales empleados para elaborar otros vestidos para personas más humildes de la época.
¡Qué injusto!
Con lo que debe haber costado elaborar solo uno de esos exquisitos trajes se podrían haber hecho varios para gente pobre. A veces la riqueza del mundo está tan mal repartida...
Algunas personas acumulan tanta riqueza, tanto lujo y otras tienen tantas necesidades básicas que cubrir, tantas penurias económicas...Eso siempre le ha molestado demasiado.
Es cierto que hay personas generosas que tratan de ayudar a los más desfavorecidos aprovechando que ellos han sido más afortunados en la vida. Eso le complace. Son buena gente que no están obligados a compartir parte de su dinero con el resto del mundo. Si lo hacen es porque tienen un gran corazón.
Otros no se dignan a mirar a aquellos más humildes que ellos y a veces han logrado sus fortunas de forma poco clara y limpia.
Cuando Kayden ha sacado algunos vestidos del arca se sorprende al encontrar dos diarios colocados con cuidado encima de más ropa. Al parecer alguien tenía la intención de esconderlos bien porque pusieron varios vestidos encima para taparlos y no contentos con ello además le pusieron candado. Un candado que en principio parecía casi imposible de abrir cuando la escritora lo intentó pero que en cambio en el instante que Marilyn acercó sus fantasmales manos a él este pareció derretirse como un helado al sol y enseguida cayó al suelo permitiendo que el mueble fuese abierto con facilidad.
Bien escondidos allí, los dos diarios se conservan en muy buen estado, casi parecen acabados de comprar. Quien quiera que los pusiera allí podría haberlo hecho por dos motivos.
Uno: Deshacerse de ellos y que nadie los encontrará nunca. Tal vez no tuvieron tiempo o no pudieron quemarlo que habría sido la mejor y más efectiva forma de eliminar esos diarios.
Dos: Guardarlos a buen recaudo y que nadie los encontrará. Quizá porque lo que hay escrito en ellos no pueda, ni deba ser visto por quien no debe verlos.
—¡Mi diario! Sabía que no podía estar destruido aunque ella me hiciese creer que sí. —exclama la rubia feliz al ver aquella hermosa encuadernación antigua de tapas rojizas con una flor de lis adornando el borde superior del cuaderno.
La guionista la mira intrigada.
¿Qué puede tener ese bloc para que Marilyn esté tan feliz de haberlo encontrado? ¿Y sobre todo tan aliviada? Debe ser muy importante.
—Me alegro que hayas podido recuperar tu diario, Marilyn. —dice la joven escritora. —¿El otro de quien puede ser? —se pregunta la contadora de historias.
—No lo sé, pero ella planeaba deshacerse de los tres. —se sincera la rubia con ella.
—¿Tres? ¿Cómo que tres? ¿Hay un tercer diario? ¿Y dónde está?
—No lo sé. —responde el fantasma.
—Esto se pone cada vez más misterioso. ¿Qué puede haber escrito en esos diarios para qué quisiera deshacerse de ellos? —se pregunta la literata.
—La vida con ella aquí nunca fue fácil. Era un ser intolerante y autoritario que pretendía gobernar la vida de todo el mundo, y cuando digo todo el mundo es todo el mundo, a su antojo. Nunca aceptó un rechazo, jamás aceptó no ser el centro de atención de nadie. Lamento decirlo pero creo que algunas personas no merecen vivir tanto tiempo. Ese engendro del demonio siempre fue malvado. Estoy convencida que nació con la semilla de la maldad dentro aunque no fue hasta que llegó a la preadolescencia cuando empezó a causar verdadero daño. Quizá incluso antes porque su madre pasó un muy mal embarazo. Siempre estaba pálida, cansada y ojerosa, pareciera que lo que se estaba gestando en su vientre le estuviese absorbiendo la misma vida. Esa muchacha siempre fue muy celosa con los hombres de su vida, los celaba de cualquier mujer, fuera la que fuera.
En ese instante, la nube negra que siempre acompaña a la joven y maligna menor aparece en la habitación y detrás de ella aparece la malvada chica que se dirige a la escritora con intención de hacerle daño. El fantasma transforma su rostro a placer al de un repulsivo ser con un rostro rojo y desfigurado, de dientes podridos.
El ser se acerca amenazante hacia la guionista a la que asusta, logrando que esta caiga por la ventana. El fantasma de la chica vuelve a tomar su forma normal y sale evaporándose por la ventana.
Sus risas espeluznantes se escuchan por toda la casa.
El cuerpo de Kayden cae sobre la copa de un árbol y queda allí inconsciente, tras golpearse la sien contra un trozo del tronco.
La contadora de historias despierta poco después con un gran dolor de cabeza. Enseguida se da cuenta que su casa está llena de gente.
En el jardín, la hermosa mujer pelirroja, la esposa de George Monroe, rompe aguas precisamente junto al árbol en el que la chica de pelo rizado aterrizó tras su caída.
La escritora baja como puede del árbol para ayudar a la bonita mujer de cabello flamígero que acaba de ponerse de parto.
—¿Puedo ayudarte? —pregunta la escritora a la dama pelirroja.
—Busca ayuda. Mis criaturas están a punto de nacer.
«¿¡Criaturas!?» piensa la creadora de mundos imaginarios y terroríficos.
La joven no entiende nada. Ha reconocido perfectamente a la mujer que está a punto de dar a luz. ¿Por qué habla de dos criaturas?
—¿Sus criaturas? —pregunta la joven dueña de la mansión.
En ese momento el fantasma de Marilyn aparece junto a la escritora.
—Tenemos que buscar ayuda. —le dice la rubia.
—No puedo abandonarla acá, Marilyn.
—¿Con quien estáis hablando? —pregunta la mujer mientras trata de soportar las contracciones del parto mirando a su alrededor.
—Yo iré a buscar a mi tío. Me las apañaré para llamar su atención y lograr que llegue hasta aquí. Entretanto tú quédate aquí cuidando de mi tía y sus dos criaturas.
—¿De qué estás hablando? George solo tuvo una hija.
—Hay cosas que aún ignoras, Kayden, y poco a poco las vas descubriendo.
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